Los dietistas también comemos pasteles (o receta de pastel de queso y fresa)

De profesión dietista…

Ya van unas cuántas veces, que en fiestas de cumpleaños o cenas con amigos, justo me han presentado en el preciso momento en que me llevaba un trozo de pastel a la boca. Más o menos la situación, que se ha repetido de manera similar en las diversas ocasiones, es esta:

–   Y ella es Raquel, es dietista.

–   ¡Eo, Raquel! Te presento a…

–   Y yo, justo en ese momento, me doy la vuelta con el trozo de pastel de chocolate en la boca. ¡Ups!

–    …

Es entonces, y fruto de la cara de circunstancias del presentador y el presentado, sorprendidos por no encontrarme comiendo unas hojas de apio, que empieza una breve conversación entorno a la conveniencia o no de los pasteles para la “dieta” y para los dietistas (aquellos seres enigmáticos que se alimentan a base de ensaladas), y la referencia a frases del estilo “en casa del herrero…”.

Pues bien, escribo este post para reivindicar el derecho de la población en general, y de los dietistas en particular, a comer pasteles.

Sí, habéis leído bien. Soy dietista-nutricionista, promuevo el consumo de una dieta equilibrada, saludable y variada, y precisamente por eso, reivindico que los pasteles de cumpleaños también tienen su lugar en ella.

Eso sí, mucho mejor caseros, donde podemos controlar los ingredientes que utilizamos, eligiendo entre los más saludables y de calidad, consumidos de manera ocasional y siempre que no exista ninguna enfermedad que lo contraindique. Y es que recordad que no hay alimentos buenos ni malos sino frecuencias de consumo y cantidades equivocadas.

¿Pero por qué mejor un pastel casero, es que tiene menos calorías?

¡Añade fruta a tus pasteles!

Pues depende de los ingredientes que usemos. Si lo preparamos con mucha mantequilla, huevos y demasiado azúcar, entonces incluso lo hacemos más calórico que uno industrial. Pero si nos moderamos en el uso del azúcar y de grasas, y aprovechamos para añadir fruta, lo podemos hacer bastante menos calórico que el industrial.

Pero la recomendación que os hago de preferir los pasteles caseros a los industriales no pasa por un tema de calorías sino de tipos de nutrientes. Es por lo tanto una recomendación más cualitativa que cuantitativa.

Para poner un ejemplo, a no ser que se especifique lo contrario en la etiqueta, los pasteles industriales acostumbran a elaborarse con grasas saturadas (como el aceite de palma o de coco, además de las mantecas y grasas animales), grasas trans, hidrogenadas y/o parcialmente hidrogenadas. Todos estos tipos de grasas son las que contribuyen a aumentar los niveles de colesterol “malo” en la sangre, con el consecuente aumento del riesgo cardiovascular, así como también son responsables de otros efectos negativos para la salud. Si preparamos el pastel en casa, podemos utilizar aceite de girasol o de oliva, o bien mantequilla de calidad y en cantidades moderadas.

Pero no es tan sólo el tipo de grasa. Los pasteles industriales generalmente llevan también un exceso de azúcares y harinas refinadas, así como también gran cantidad de aditivos y en algunas ocasiones, incluso cantidades nada despreciables de sal. En casa, no nos hará falta utilizar los aditivos, y podemos aprovechar para elaborarlos con harinas y cereales integrales, azúcar moreno o bien con edulcorantes naturales sin calorías como por ejemplo la estevia.

Para cerrar el post, os propongo llevar estas ideas a la práctica elaborando una receta de pastel de queso y fresa en su versión original y en una más ligera.

¡Que aprovechen! eso sí, consumidos de manera ocasional y con moderación! 😉

Pastel de queso y fresas clásico

Ingredientes

Para la base:

  • ¾ de paquete de galletas tipo María integrales (20-25 galletas)
  • 4 cucharadas soperas de mantequilla

Para el cuerpo:

  • ½ brick pequeño de nata líquida 18% materia grasa (100ml)
  • Medio vaso de leche semidesnatada o desnatada
  • 2 huevos
  • 4 cucharadas soperas de azúcar moreno
  • 2 tarrinas de queso tipo Philadelphia

Para la cobertura:

  • Mermelada de fresa
  • Gelatina en polvo (puede ser neutra o de limón si le quieres dar un toque ácido) o agar-agar
  • Fresas

Preparación

  • Pon a fundir la mantequilla a fuego suave
  • Rompe y tritura las galletas hasta que queden en forma de polvo. Añade la mantequilla deshecha, mezcla bien la masa y ponla en la base del molde de manera que queda bien lisa
  • Pon el molde a enfriar en la nevera o en el congelador
  • Mezcla en un bol la nata, la leche, el queso y el azúcar
  • Bate los huevos y añádelos al bol
  • Cuando la base de galleta haya cogido consistencia (tiene que estar muy dura), añade la mezcla del bol. Repártela bien hasta que quede lisa
  • Pon el molde a cocer al horno a 180º unos 40-50 minutos hasta que el pastel quede bien cocido (ve pinchando con un palillo, estará cocido cuando salga totalmente limpio)
  • Mientras cuece, prepara la gelatina de mermelada de fresa para la cobertura
  • Disuelve en un recipiente con un poco de agua, medio sobre de la gelatina en polvo (añade más o menos cantidad en función de si quieres una cobertura fina o más gruesa)
  • Calienta en un cazo la mermelada con un vaso de agua (pon más o menos cantidad de agua y mermelada en función de la medida de la cobertura)
  • Mientras lava y corta las fresas a láminas
  • Retira del fuego y añade al recipiente. Deja enfriar un poco y ponlo sobre el pastel
  • Decora con las láminas de fresa y ponlo a la nevera como mínimo un par o tres de horitas
  • Una vez la gelatina haya solidificado, sácalo del molde y ya está listo para comer bien frío


Pastel de queso y fresas ligero

Ingredientes

Para la base: lo puedes preparar sin base y quedará aún más ligero

  • ¾ de paquete de galletas tipo María integrales (20-25 galletas)
  • Un poco de agua o leche desnatada

Para el cuerpo:

  • 1 yogur desnatado
  • 1 vaso de leche semidesnatada o desnatada
  • 1 sobre de Gelatina en polvo (puede ser neutra o de limón si le quieres dar un toque ácido)
  • 1 cucharada de postre de estevia en polvo
  • 2 tarrinas de queso tipo Philadelphia light

Para la cobertura:

  • Mermelada de fresa sin azúcar
  • Gelatina en polvo (puede ser neutra o de limón si le quieres dar un toque ácido) o agar-agar
  • Fresas

Preparación

  • Rompe y tritura las galletas hasta que queden en forma de polvo. Añade un poco de agua o leche desnatada para ayudar a formar una masa compacta (no quedará tan sabroso ni con la misma textura que con la mantequilla pero reducimos considerablemente las calorías). Ponla en la base del molde de manera que quede bien lisa
  • Pon el molde a enfriar en la nevera o en el congelador
  • Mezcla en un cazo el yogur, la leche, el queso y la estevia y caliéntalo (sin que llegue a hervir)
  • Vierte la gelatina previamente disuelta con un poquito de leche y mezcla bien
  • Deja enfriar un poco
  • Cuando la base de galleta haya cogido consistencia (tiene que estar muy dura), añade la mezcla del cazo Repártela bien hasta que quede bien plana
  • Pon el moldeo a enfriar en la nevera un mínimo de 6 horas
  • Cuando observes que el pastel de la nevera ya ha solidificado, prepara la gelatina de mermelada de fresa para la cobertura
  • Disuelve en un recipiente un poco de agua con medio sobre de la gelatina en polvo (añade más o menos cantidad en función de si quieres una cobertura fina o más gruesa)
  • Calienta en un cazo la mermelada con un vaso de agua (pon más o menos cantidad de agua y mermelada en función de la medida de la cobertura)
  • Mientras, lava y corta las fresas a láminas
  • Retira del fuego y añade al recipiente. Deja enfriar un poco y ponlo sobre el pastel
  • Decora con las láminas de fresa y ponlo a la nevera como mínimo un par o tres de horitas
  • Una vez la gelatina haya solidificado, sácalo del molde y ya está listo para comer bien frío

NOTA: las fotografías son del pastel en su versión ligera. Soy golosa y como pasteles, pero no dejo de ser dietista 😉

Os recomiendo también la versión ultraligera de Lucia, una dietista que también come pasteles 😉 No dejéis de visitar su blog, además de unos posts geniales, encontraréis también recetas de otros pasteles y dulces, pan y platos salados. Vale la pena que lo visitéis y os deis una vuelta por él!

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6 comentarios en “Los dietistas también comemos pasteles (o receta de pastel de queso y fresa)

  1. Veronica dijo:

    Totalmente identificada contigo!!
    Comer pasteles siendo dietista-nutricionista no es normal para mucha gente y ocasionalmente sientan super bien. Me encanta prepararlos en casa y seguro preparare tu version ligera de este pastel. Tiene buena pinta!!!
    Un saludo!!!

  2. Teresa Gómez Alonso dijo:

    Somos personas como todos aunque enseñemos a comer bien !! A mi me pasa una cosa muy curiosa y es que cuando como con gente que no es mi familia se excusan por comer de más…creen que yo les estoy juzgando y siempre dan una justificación a lo que estan comiendo ……. En fin,gajes del oficio!! ;)))

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